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Yoga Integral

El abordaje de una temática tan basta como es el Yoga, implica que sea tenido en cuenta desde varios puntos de vista distintos. Estas diversas formas, son por lo menos tres, a saber:

  1. El significado del término Yoga
  2. La definición del mismo
  3. Sus distintas modalidades En el primero de los casos, la etimología de la palabra Yoga es asociada tradicionalmente a “unión” en su más profunda acepción.

Al ser el Yoga una expresión humana, se parte de la base de que la unificación planteada por el término Yoga, se refiere a los planos material con el espiritual, o también puede interpretarse como la unificación de los aspectos físicos, mentales y emocionales de las personas que lo realizan. La palabra Yoga, es de origen Indio, y corresponde al sánscrito, que fue una lengua utilizada por la nobleza y los sacerdotes de la antigüedad de esa región de oriente, y que estaba no solamente relacionada con la propuesta de unicidad, sino también, dando la pauta de ser un camino a transitar durante la existencia para su plenitud.
Si bien como hoy se conoce el Yoga, sería oriundo de India, las investigaciones realizadas por distintas personas han coincidido, en que el Yoga, no es iniciado en oriente, aunque el término sí, es de origen indio, pero la concepción de su contenido, también está presente en los pueblos de otras regiones del planeta. Por esa razón, hoy se tiende a convenir de que el Yoga, es patrimonio de la humanidad, lo que confirma la universalidad de su propuesta.
En el segundo de los casos, por definición, el Yoga es un sistema para el desarrollo humano, en todos los niveles donde interactúa. Es sistémico, porque comprende un punto de partida y una meta, y además, toma en cuenta varias técnicas para su aplicación. Por eso se habla de una forma de Yoga para el cuerpo, otra para la energía vital, la mente y las emociones, pero todas las formas yóguicas son metódicas, es decir que poseen un orden intrínseco, que plantea su accionar, desde lo corporal hacia lo espiritual. Bajo estos parámetros, el Yoga tiene algunas características sobresalientes, como la de ser científico, porque todos sus preceptos pueden ser demostrados como cualquier ciencia, y además, su propia puesta en marcha, implica necesariamente, una verificación.
Toda ciencia tiene como forma básica una hipótesis y una tesis que demuestra el planteo original, tal es el caso del Yoga, cuando se realiza una propuesta, esta tiene su forma de ser verificada, y aún más, surge naturalmente la necesidad de ponerlo a prueba, lo que da la seguridad de que sus objetivos pueden ser alcanzados, y también que la experiencia es la base de su accionar, lo que garantiza el aprendizaje del practicante.
Otra de las cualidades importantes del Yoga, es la de ser disciplinado, lo que si bien puede confundirse como un sistema rígido, debido a que toda disciplina incluye una normativa, o dicho de otro modo, un conjunto de reglas de aplicación, éstas apuntan a la máxima libertad del practicante.
En particular, desde la propuesta del Yoga Integral, esta intención, es muy importante, porque respeta el momento evolutivo del practicante que realiza el Yoga, y no deja lugar a la imposición de ninguna normativa que vaya en contra de la persona, poniendo en claro que hay logros a conseguir, pero a la vez, manifestando que todo debe ser conseguido en su justo momento, es decir, cuando las condiciones más adecuadas, estén presentes. También se lo asocia a una forma de arte, dada su cualidad de ser creativo, confirmando lo anterior. En toda forma artística hay un conjunto de técnicas las que se despliegan, combinan y recombinan, produciendo maravillosos resultados, pero respetando la disciplina.
En Yoga es igual, las herramientas son aprendidas por los adeptos, y estos las ponen en marcha según sus convicciones personales, pero dentro del marco regulatorio del Yoga. Muchas personas lo confunden con una religión, pero el Yoga si bien promueve la idea de Dios, no necesariamente debe ser tenida en cuenta por los practicantes, por eso ateos, y agnósticos, pueden realizarlo.
No obstante, esta característica, no lo hace incompatible con ninguna religión, de hecho muchas han tomado el tecnicismo puro del Yoga, con la finalidad de acercarse a más personas, dadas las altísimas cualidades benéficas de la práctica del yoga.
Tampoco se lo debe confundir con una filosofía, porque desde su intención de desarrollar al máximo las potencialidades humanas, no busca incidir sobre nadie, sino todo lo contrario, propone que cualquier forma de pensamiento, que apunte hacia la expansión de la conciencia, pueda tomar de él, la parte que necesite para su desarrollo. Respecto de las formas de Yoga, se parte de la base de que hay tantas formas del mismo, como personas que lo practican.
Tales formas, surgen de los temperamentos humanos básicos, de los que además, sus variantes generan otros distintos. Pero aunque estos tengan variantes, su esencia es dirigida hacia uno de estos tipos básicos de accionar existencial. Así, quienes están más volcados hacia lo psicofísico, encuentran en las variaciones del Hatha Yoga, un aliado de gran valía, desde el estímulo de los aspectos corporales y mentales. Esta es sin dudas la forma de Yoga que más adeptos ha conseguido en occidente, por los beneficios que se obtienen desde lo corporal hacia las otras áreas de la constitución humana. De esta gran modalidad yóguica, son bien conocidos los “namaskars, los ásanas y los pranayamas”, como elementos técnicos bastante difundidos en todos los contextos.
En segundo término, para aquellas personas que poseen un temperamento predominantemente intelectual, la práctica de Gñana Yoga, resulta la más propicia para canalizar todo ese gran potencial que es la mente. Las principales características del Gniana Yoga, son la indagación y el discernimiento, las que además, son el punto de partida de la mayoría de las ciencias humanas.
No significa que el gñana yogui, prescinda de la estimulación de su cuerpo, sino que da prioridad al uso de sus capacidades mentales, pero esta característica, también debe ser compensada desde lo corporal. Para aquellos que son de tipo más emocional, la forma más adecuada, es el Bhakti Yoga.
Este tipo de Yoga, es uno de los más conocidos, y a mi modo de ver, también uno de los que genera la confusión del Yoga con una religión. Si bien para aquellos que poseen un sentido religioso, el Yoga es un vehículo ideal para lograr esa experiencia de religarse con Dios, no debe ser confundido con ninguna religión. El Yoga bajo ninguna condición es dogmático, ni se enmarca en las premisas religiosas, pero las acompaña de muy buena forma, con el aporte técnico y el desarrollo de distintas formas de percibir.

El Bhakti Yoga, podría decirse que sería el tipo de Yoga ideal para quienes son muy emocionales, y que poseen una sensibilidad especial, respecto del sentir devocional, hacia la figura de dios, o por un camino existencial. Según los antiguos yoghis, es la vía más rápida de acceso a los estados superiores del yoga, pero claro está, no es tan general su adopción, como el sendero del Hatha Yoga. Su principal característica, es el desarrollo del amor universal, y el sentimiento de la compasión. Otro de los aspectos humanos básicos y que generó toda una gran corriente dentro del Yoga, es el sentido del servicio desinteresado, conocido como Karma Yoga. Esta modalidad yóguica, propone el desarrollo de la ética personal y hacia los demás, en el contexto de sus relaciones.
Está sustentada en el principio universal del Karma, asociado a que toda acción genera una reacción que compensa la original. Por eso se estimula que las acciones a tomar, sean de carácter positivo y creativo, dada la condición que las enmarca, tomando como pauta general, la de que en toda acción, está implícito el sentido de obtener resultados personales, pero que a la vez se proyecten hacia algún sector de la comunidad.
Tal es el caso clásico del voluntariado, por citar un ejemplo, en términos occidentales, en donde una persona, o un grupo realizan ciertas acciones, que dan resultados personales, pero repercuten en la comunidad. Tales resultados, no necesariamente son de tipo económico, para el karma yogui, también los efectos conseguidos que generan la satisfacción de la tarea cumplida, son suficientes y gratificantes, además de motivadores de nuevas acciones.
Esta descripción, no plantea que estas modalidades de Yoga, deban ser desarrolladas de forma exclusiva, como en general en la antigüedad se tendía a realizar. La práctica del Yoga, al igual que la humanidad ha pasado por varios momentos distintos, y en particular en nuestros días, no se promueve este concepto de exclusividad, sino que varios maestros muy reconocidos impulsan la práctica de varios de estos principios yóguicos de manera conjunta, comprendiendo que los aspectos humanos se manifiestan también al igual que el Yoga, mostrando varios a la vez.
Esta concepción más tendiente a la expresión global del individuo, no le resta importancia a ninguna de las formas de Yoga vistas más individualmente presentadas en las líneas anteriores, sino que acompaña de mejor forma a la expresión de la totalidad del “Ser”, que busca el Yoga.
Por esa razón, Sri Aurobindo Golla, hablaba del “Purna Yoga”, o Yoga Integral que hoy conocemos y que difundimos desde nuestro aporte. La idea general del Purna Yoga, es el desarrollo de varias de las modalidades yóguicas de forma simultánea, coincidiendo con los intereses individuales que canalizan la existencia, pero apuntando no solamente al desarrollo personal, sino también aportando a la causa del crecimiento del contexto general de la humanidad.
Por eso se toman los principios generales del Yoga más puramente posible, y respetando la idea de Aurobindo, lo adecuamos a las características del contexto en el que interactuamos, buscando generar la idea de adoptar el Yoga como un elemento que aporta hacia la persona, pero también desde ella, generar impulsos hacia lo colectivo.

EFECTOS DEL YOGA

La descripción de los efectos que la práctica del Yoga genera en sus adeptos, también respetan el orden que se propone para su desarrollo, es decir, que van desde lo físico, hacia lo mental y lo emocional. Los más notables, son los efectos físicos, y generalmente son los más buscados por el común de las personas que desean iniciar la práctica del Yoga. En este plano, se observa una mejoría en lo postural, consiguiendo una alineación general del cuerpo. Se logran corregir, trastornos de la columna, como la sifosis, la lordosis o la escoliosis, aunque dejo en claro, que no en todos los casos se obtienen recuperaciones totales, pero si notorias mejorías. Con respecto a las articulaciones, se consigue una mejor irrigación sanguínea, lo que da por resultado, una mejor oxigenación y nutrición logrando mantenerlas en adecuadas condiciones, previniendo la artrosis y la artritis. Muscularmente, el Yoga genera un adecuado equilibrio en cuanto a la flexibilidad y la tonicidad de todos los grupos musculares, sin utilizar para este objetivo, ningún dispositivo complementario, o aparato, solo se basta del propio cuerpo y sus distintos apoyos para alcanzar esta cualidad.
También es muy importante la utilización de ejercicios de equilibrio, a través de los cuales se consiguen interesantes resultados con personas que poseen dificultades de concentración, o deficiencia visual, lo que refuerza la auto estima. Es un gran regulador de la circulación de la sangre, lo que favorece la nutrición de todas las células del organismo, fortaleciéndolo en general, haciéndolo más resistente a los cambios climáticos, y a la incidencia de tóxicos de distinto origen, como de los nutrientes, o las emanaciones de gases comunes.
Equilibra el sistema nervioso, logrando una mejor coordinación locomotriz, previene los efectos del distrés, favorece el descanso, y el sueño profundo, disminuyendo las horas del mismo, optimizando los resultados de las actividades personales, como trabajo, estudio, o recreación..
Desde el punto de vista mental, mejora la concentración, y la disposición en general a la actividad, cualquiera que esta sea. Desarrolla la creatividad, fomenta el pensamiento positivo, y genera un espacio adecuado para la higiene del contenido mental. Equilibra el funcionamiento de los dos hemisferios cerebrales, lo que da por resultado, la puesta en acción de las dos principales funciones mentales, la razón y la creación. Por el lado de las emociones, regula el carácter del practicante, favoreciendo el control de las reacciones. Mejora la comunicación con el mundo interno del practicante o propiocepción, y también con el mundo externo, o percepción.
El practicante de Yoga es reconocido por su sensibilidad, y por su capacidad de comunicarse con todo su entorno, logrando una sensación de armonía general. Una de las cualidades más notorias, es la disminución de la conflictividad propia, y en relación con los demás, dado que el adiestramiento en técnicas yóguicas, contribuye con el desarrollo de cualidades personales como la comprensión y el aprendizaje, las que dan apertura hacia estados superiores de conciencia.

Prof. Gerardo Pereyra.

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