La práctica psicofísica del yoga, dentro de su gran cantidad de recursos, posee uno de los cuales, no se propone una acción directa, sino que por el contrario, se esperan sus efectos. Me refiero a la incidencia sobre las emociones que cada actitud adoptada corporalmente, refleja un estado de ánimo, un sentimiento, o un cúmulo de sensaciones diversas.
Es por esta conexión, que al Yoga se lo plantea como físico, mental, y emocional, básicamente, porque cada movimiento, o cada realización de una postura de Yoga (ásanas), implica necesariamente la participación de estos tres aspectos. E incluso, las facilidades y las dificultades en cuanto a las divisiones técnicas primarias, ejercicios de tonificación, de equilibrio y de flexibilidad, están manifestando muchas cosas de quienes practicamos Yoga. No funciona como una receta, en la que casi con una precisión matemática, se engloban a las personas en segmentos, como quienes son rígidos corporalmente, también lo son desde el punto de vista de lo emocional, o aquellos que son muy flexibles carecen de seguridad personal, entre otras acepciones, si bien algo de eso hay, bajo ningún concepto se lo puede asegurar.
En cambio si es probable afirmar y corroborar por medio de la experiencia, que el Yoga llevado adelante de una forma adecuada, transforma a las personas, en un sentido positivo, de crecimiento y respeto por sí mismo y su entorno. El hecho de sentir el cuerpo estimulado en todos sus sectores, externos e internos, ya está manifestando una propuesta de potencialidad no común, posibilitando que el practicante, recupere su dominio personal a través de la respiración profunda, logrando que las emociones no sean un torbellino sin dirección.
La variabilidad de las posiciones de Yoga, conjuntamente con la aplicación de la búsqueda de la compensación natural, también generan el espacio necesario para que el psiquismo sea estimulado, y además pueda percibir el entorno de otra manera, lo mismo que la propiocepción, o visión del mundo interno.
En Yoga, no se plantea la perfección como una búsqueda, ni siquiera se plantea como algo cierto, pero sí se habla de la excelencia, de la maravillosa oportunidad que la práctica de Yoga brinda a sus adeptos, de conseguir el máximo de su potencial humano en aras de dar lo máximo de si en el momento que se lo requiera. Y en esa capacidad de movilizar un gran potencial, es donde se encuentran las oportunidades de crecimiento más adecuadas. Te animarías a descubrir y encontrarte con tu máximo potencial?. Acércate y experiméntalo por ti mismo/a, conoce y disfruta del Yoga Integral.
Prof. Gerardo Pereyra.






