Sin quizás, este es uno de los temas más interesantes y apasionantes, dentro del Yoga y pienso, que en otras disciplinas se plantean las mismas inquietudes, «sanación – curación, son iguales?». Desde el punto de vista del diccionario se puede deducir que son muy similares, los dos conceptos, apuntan a la idea de la recuperación de la salud, por medio de algún tratamiento, o medicina especialmente aplicada al trastorno en cuestión. Hasta aquí, todo es cierto y creo que todos podemos estar de acuerdo con esta idea. Pero conviene también ver las cosas desde el punto de vista más popular y de la tradición más antigua del Yoga.
En el primero de los casos, las personas apuntamos a la sanación, incluso en circuitos de alternativa, esta idea es muy común, y también está familiarizada con lo concerniente al alma humana, más que a lo corporal. Además, se piensa en sanación, como un paso previo a la curación, como si fueran distintas cosas. Desde el punto de vista del Yoga, no se plantea ninguna sanación ni curación como tales, porque no se piensa en la enfermedad como algo a tener en cuenta. Para la tradición yóguica, solo hay personas que se enferman, por su propia negligencia en las cosas de la vida, malos hábitos nutricionales, falta de estímulos corporales, mentales, emocionales y espirituales. Todas las desarmonías, plantean el apartarse del equilibrio saludable. Te estarás preguntando, cómo que no hay enfermedades?…
Para el Yoga, el hombre es la expresión más evolucionada de si mismo, y nace con todas las condiciones para estar con altos niveles de salud, de hecho la mayor parte de las personas, nacemos sanos, salvo en ciertas condiciones. Esa salud, si el hombre observara su naturaleza, no la perdería, o no pasaría por desarmonías importantes a lo largo de toda su vida. La enfermedad, es un concepto de la mente humana, al igual que la salud, yo pregunto, qué pasaría si desaparecieran estas palabras?… nadie pensaría en ellas, y si nadie las tiene en cuenta, entonces sus significados también desaparecerían… La energía mental humana es poderosísima, y por esa razón, nuestros antepasados yoghis, nos advirtieron de esa cualidad, y proponen al Yoga, y otras posibilidades para el desarrollo humano, como una alternativa hacia el alto estado de salud. Sin que nos sintamos enfermos, ese gran estado, es un premio de la vitalidad, a quien cumpla con las reglas existenciales más de sentido común. Y particularmente, en Yoga se apunta al origen del latín, de la palabra cura, que es «curare» y que hace referencia a cuidar, no a la cura como hoy la concebimos como la superación de un estado de enfermedad.
Otra de las características humanas más importantes, es la de ser comunicativo,, o como se prefiere decir, el hombre es sociable, o vive en sociedad. Esto significa que parte de su evolución natural, es en grupo, llámese este familia, amigos, compañeros, etc. Lo importante es que el sentido de pertenencia a un grupo, es natural, e intrínseco de los hombres. Por esa razón, el Yoga no cree en el ermitaño que se aparta del mundo, en busca de su realización personal, pero si estimula, que las personas participemos en grupos de varias especies, para que los intereses mancomunados, sean fuertes y se desarrollen, porque el propósito de la experiencia vital, es el crecimiento a todo nivel. Cuando el estado de salud es lo suficientemente estable, las condiciones para una vida plena en todos los órdenes están dadas, y aseguradas mediante la práctica de Yoga. La inclusión desde la diversidad, es totalmente posible, y se ve altamente potenciada si se estimula desde ese estado de cuidar, de preservar, y no desde la segmentación por distintas razones. El Yoga reconoce a los individuos por sus potencialidades, no por los déficit, y en esas potencialidades están las múltiples opciones existenciales, que apuntan al crecimiento íntegro.
Prof. Gerardo Pereyra.






